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Mundos Paralelos

Authors: Pamela
Categories: Adventure, Tony/Maya
Characters: Maya, Tony Verdeschi
Crossovers: Space:1999 (Y1/Y2)
Show Year: Y3
Rating: PG
Date: 2005
An Alphan writes about parallel universes and when her husband disappears along with Tony, she is certain they are in another universe.

This story is in Spanish.Click here to read the English translation.
Average Rating: No reviews.

"Nos encontraremos en otra vida."
Dedicada a Tony Anholt.

No puedo asegurar de donde vienen estas alucinaciones. Sólo tengo la certeza que llevo días Cada sueño se convierte en pesadilla. Reconozco que lo sucedido a mi esposo, afectó mi racionalidad. Sin embargo, escribo esta nota con total claridad y absoluta conciencia de mis palabras. No existe ayer, ahora, ni el mañana. El tiempo es una ilusión, nada es verdadero. Sólo está el paralelismo entre muchos mundos, gobernados campos incognoscibles para nosotros. Seguramente, otros seres superiores a nuestro entendimiento y racionalidad, lograrán traspasar esas barreras y reencontrar su felicidad. Mi único fundamento es que vivimos en una ilusión. El tiempo conocido es una imaginería mecanizada de las horas, minutos segundos. La existencia en una atemporal es cierta...ya no me queda mucho tiempo y quiero que otras civilizaciones sepan de nuestra existencia: los humanos. Lo que narré está comprobado en la base de datos alphanos, única conexión que nos queda con la Tierra". Transcribo textualmente lo leído:

En la historia terrenal, transcendió una cultura llamada: "Los Mayas". Su calendario, es una llave Interdimensional. Nosotros somos seres multidimensionales, además de cuerpo físico, somos psiquismo, somos emocionales, cuerpos energéticos, cuerpos espirituales. Diferentes manifestaciones en distintas dimensiones, pero uno mismo ante los demás. Existimos en la Tercera Dimensión: Cuerpo, mente, espíritu, pero hay muchas más. Porque si a cada densidad de la materia, somos un cuerpo diferente acorde con esa densidad; existen más que grandes posibilidades de convertirnos en cuerpo en otras dimensiones, traspasando el tiempo ¿ o el tiempo es la cuarta dimensión? ¡Maravillosa casualidad! ¡El tiempo nos vuelve a reencontrar!

Diario confidencial - Tania Clerk- 2055 días, después de abandonar la órbita terrestre.


Cada alphano, buscaba la forma de divertirse, echar a volar su imaginación en pensamientos, muchos ininteligibles, pero sin violar la libertad y respeto hacia los otros. También en Alpha existían sanciones para aquellos que quebrantaban esos límites. Indagando por cierto en los extraños acontecimientos por los que habían pasado, los doctores convenían que adaptarse a la realidad no era fácil: despertar todas las mañanas con la única certeza de flotar en el cosmos; los convertía en presas de los destinos inesperados del espacio, ni siquiera un ser con juicio equilibrado y apacible, podía mantenerse hermético a las emociones y deseos que nos hace humanos. Separar el extraño mundo real del onírico era una pesadilla que todos vivían, aunque se mantuviera, siempre la esperanza de volver a casa. Muchos alphanos habían perecido, tratando de entender irrebatible realidad, transformándose en locura, atrapados en sueños de los que nunca volvieron.

Tania Clero continuó soñando con el regreso de su marido, pero no lograba ver a Tony. Estaban en un lugar lúgubre y tenebroso. Iba hacia ese mundo y las luces comenzaban a extenderse centellantes, encandilada, habló en su sueño, pensando que era una ilusión. "Estoy confundida, las luces no tienen vida, no pueden moverse, ¡qué incoherencia! Estaba sola, pero a lo lejos una voz familiar llegó hasta ella. La voz no la asustó, pero las luces siguieron ululando, ahora más rápido, rápido; como si fueran a estallar. Todo sucedía muy lento y escuchó: "san...quénla de aquí!

Aparecieron dos sombras, dos hombres. Estaba confundida entre el sueño y la realidad. Ellos la elevaron demasiado, quiso gritar; no pudo. La expresión de su rostro fue horrorosa. Su cuerpo estaba paralizado, pero quería regresar hacia las luces centellantes. Allí estaba Brendan Clerk y sólo colocó sus manos sobre las de él...poco después de las dos de la mañana Tania Clerk, murió.

La alarma roja, volvió a sonar muy temprano. Esta vez pausada como si quisiera amortiguar el dolor de los alphanos. Helena, dormitó la noche, sin lograr tranquilidad, culpándose por la muerte de la joven astronauta. De pronto, vio la luz roja intermitente, se incorporó y con un movimiento autómata se prendió la lámpara con el censor de movimiento. John, no estaba, su corazón palpitó, mordió sus labios, instintivamente para no vomitar. Había sido una noche escalofriante y temió lo peor. Su estómago comenzó a revolverse como un tiovivo y a tientas se fue afirmando por los pasillos del corredor principal. Las luces continuaban intermitentes, como si Tania quisiera volver a la vida, un fantasma que eternamente permanecería en la base. Su única esperanza, radicaba en accionar los tableros de emergencia y aquella intermitencia desaparecería como signo de que la joven descansaba en paz. Sin embargo, era cada vez más espeluznante avanzar sin distinguir por donde caminaba.

John, sentía lo mismo con respecto a Tania. Dio vuelta por el pasillo siguiente. Sus ojos convertidos en dos agujeros negros lo cegaban y le impedían llegar al Comando Central para pedir ayuda, pero al girar bruscamente en un movimiento desesperado, golpeó su cabeza contra uno de los pilares, conectados a la central, tambaleó, se aferró a el y vomitó. El dolor le agujereaba el estómago. Inhaló aire para calmar su sufrimiento, como si fuera una vieja receta médica. Un gemido emitió al repetirse una y otra vez: inhalar - exhalar, inhalar - exhalar, pero el vértigo volvió a apoderarse de él. Una docena de imágenes residuales y oscuras aparecieron de súbito como si alguien lo esperara más allá. Tania, aparecía desvanecido en su mente y con una sonrisa. Le daba a entender que era feliz.

Un momento, después alguien lo sostuvo. Helena, alargó su brazo, rodeando y apretando con fuerza su espalda. Él de inmediato se desvaneció. Ella alcanzó el commolock a tientas y prendió la luz roja para conectarse con emergencia. Éste comenzó a tintinear, mostrando la imagen difusa de Maya. La potencia de la electricidad descendía. Una onda de baja frecuencia estaba alterando todos los sistemas de comunicación. Impulsada por su gran amor hacia John, logró llegar a la enfermería con él, casi tumbado sobre ella.

Visiblemente, angustiado el doctor Spencer le comunicó que Maya se encontraba en el mismo estado crítico de Tania antes de morir. Helena, asombrada le explicó con breves palabras lo escrito en su diario. Un mismo cuerpo en diferentes dimensiones. Todo aquello, significaba que había un paralelo, sin una explicación racional, aún en la que ellos vivían.

Helena, pasó el resto de las horas junto a su esposo, tendida en un sofá-cama, adaptado para estas circunstancias. Dormitó hasta casi el amanecer. Un sonoro clic en la puerta del Centro Médico, logró volverla a la realidad. Vio a alguien a través del vidrio negro del cuarto, donde se encontraban. Por la expresión del doctor las noticias no eran buenas.

Ni siquiera las manecillas del reloj, alcanzaron a girar cuando el equipo de emergencia entró en el apartamento de los Verdeschi. Con la mirada fija en los perfiladísimos rasgos de Maya, observó como sus ojos se movían bajo los tensos párpados.

-Es mejor despertarla- aseveró el médico.

Helena le detuvo la mano.

-Tiene una espantosa pesadilla. ¡Así encontré a Tania!

En seguida, comenzaron las atribuladas carreras de médicos y enfermeras. El cuerpo de la psicon, estaba frío, parecía una figura tallada en hielo. Su rostro era una máscara pétrea y sus ojos de un momento a otro, cesaron de moverse.

La reanimación fue inútil, débiles estertores fueron consumiendo la vida de Maya. La voz entrecortada y desesperada de Helena, profería órdenes para que los demás siguieran tratando de restablecer sus signos vitales. Pero ella quería alejarse de lo real y en su sueño eterno, encontrar a Tony.

-Estaré bien, Helena. Emprenderé un viaje hacia otro mundo, otra dimensión. Mis emociones y sentimientos ya no están aquí, sólo mi cuerpo. Es un viaje hacia la luz. Él está allá, lo seguiré. Ahora tengo otra vida.-pensaba mientras se acercaba más y más hacia esa destellante luminosidad. Su corazón se detuvo en ese instante. Helena, lloró abrazada a su amiga.


Maya estaba feliz. Una vida paralela, alejada de lo tangible, corpóreo, material: la tercera dimensión, pero regresaría con él a su hogar. En esa anchura, infinita. Allí donde eres humano, gobernado por percepciones, emociones, el mundo real: la vida misma. Sólo perceptible para aquellos que aún buscan la lógica, el ver y no creer. La primigenia humanidad que utiliza la ínfima parte de sus sentidos. Ahora era un ser multidimensional, una energía encandilante, lograba manifestarse más allá; viva, rodeada de luces, en el umbral de lo infinito, brotar y aparecer en un cosmos diferente. En donde lo que busca el hombre, hasta el fin de sus días, sin saber que está allí: La felicidad. Dimensiones microscópicas donde los sonidos más sutiles y leves son escuchados. Ya no existía la parcialidad de transparentar esta vida inicua o humanitaria.

Hojas que crujían al caer del árbol, piedras arrojadas a precipicios y escuchar las ondulaciones, abatidas en el agua, miles de sonsonetes inquietantes y otros agradables.

Temblando, sus manos se extendieron, su cuerpo suspendido, rodeado de millones de esferas, bajando hacia una superficie blanda, verdosa, inerme, cediendo a su caída. Sus ojos se abrieron desorbitadamente y observaron con nitidez la luminosidad de los colores que rodeaban el paisaje: anaranjados, verduzcos, violáceos, granates, diamantinos.. La absorbían como si fuera parte de ellos. Envuelta en un arco iris, giró en el aire y miles de manos multicolores la tendieron sobre el mullido césped. Sin dejar eclipsarse por el miedo se sintió libre. Esa libertad relativa en el mundo humano, aquella trampa soslayada de exención relativa. Se sentía como una mariposa de alas inmensas y atraída por el follaje de un gigantesco álamo, parecía estar flotando en el edén, sin encontrar obstáculo para la tranquilidad de su alma. Sin presagio, alguno, abruptamente cambió todo. El azul del cielo se convirtió en una masa grisácea y amenazadora, truenos sonaron a lo lejos y los relámpagos prendieron la hierba de un voraz incendio. El árbol comenzó a doblarse con el viento, la tierra cedió enarbolaba, llevándola hacia un precipicio. Aterrada se dio cuenta que en ese lugar el tiempo no era lineal, sino arbitrario: El arco de colores, precedía a la lluvia, hojas verdes en otoño, la calma antes de la tempestad, capullos matizados y vivaces bajo el sedimento invernal, árboles deshojados que extendían sus mortuorias ramas. Sólo su innata metamorfosis la salvó de la muerte. Prendía de un precipicio. Sus uñas arañaron a través del grueso tronco, hasta crisparse en las longevas raíces.

-¡No te muevas, quédate quieta! - ordenó una voz dominante. Aunque temblaba de horror, una corazonada le advirtió que aquél ser no era desconocido. Vio como corría hacia ella sin poder distinguir su rostro. El agotamiento, comenzaba como una cizaña maligna. Miles de seres malvados con rostros deformados y aberrantes la empujaban. Sus alaridos, provenían del mismo infierno, almas perdidas, esperando redención. Esperando la salvación con la muerte de otro. El árbol se convirtió en uno de ellos, las ramas, marañas que se ciñeron a su alrededor, atrapándola de modo claustrofóbico, extendió sus brazos. Tan solo el sentimiento y apego a la vida, recordando a quienes quería, le permitió moverse y alargar sus brazos. A punto de sucumbir una mano fuerte atrapó sus dedos y los entrelazó con los suyos. Eran poderosos, fuertes, familiares. De pie en lo alto de la cima, la sombra se desvaneció y vio el rostro de Tony.

-¡Ya no puedo sostenerme, ayúdame! - le imploró.

-Cariño, aférrate a mí. Lo lograremos. Dame tu otra mano, rápido. El lodo cede- le gritó, tendido boca abajo. La extremidad comenzó a paralizarse. Clavó sus uñas sobre en el antebrazo de su esposo y lo apretó hasta que la piel adquirió un color violáceo. Él no respondió al dolor, pues sabía que era la única posibilidad de salvarla. La rodeó con el otro brazo como si tuviera la fuerza de ambos, elevándola en el aire hasta moldear su cintura, como la Venus perfecta que era para él. La besó, apretando sus labios en los de ella. Un deseo apopléjico lo invadió, intentó calmarse. Fue imposible, estaba tembloroso por la emoción. Sintió como enardecía su cuerpo al acariciarla...las perfecciones de un cuerpo tentador...su joya de amor. Rozó con sus labios el pelo suave y castaño, luego sus párpados, mejillas; su boca roja, fresca, apetecible, dulce. Una imborrable fruición de milésimas de segundos. Placer que quema el reencuentro de dos corazones.

Tony, tomó su mano. Comenzaron a caminar por un milenario y enmarañado bosque que parecía albergar, algo irreconocible, despreciable y aterrorizante.

La noche, sobrevino inesperadamente, oscura y espectral, como el más inmenso de los agujeros negros. Lentamente, la inexplicable giratoria del tiempo, arremolinó el espacio por donde caminaban. La nieve, cayó como pétalos blancos, el aroma de las flores enardecía el aire, ahogando su respiración y un fuerte hormigueo, cosquilló en sus tráqueas, hasta no poder respirar. Corrieron, tanto como las fuerzas se lo permitían, hasta llegar al borde de un precipicio. Una lluvia violenta, dejó caer su furia y se descargaba sobre sus cuerpos como si brotara de capiteles acanalados. Empapados y con el aire, aún más quemante, se desplomaron, casi inconscientes. La oscuridad confluía, a veces gélida y a ratos calurosa: era una pesadilla.

Maya, deseó que él la abrazara y la rodeara con sus brazos, pero sólo podía afirmarse de su mano y avanzar arrastrándose. No quería que su miedo se hiciera evidente. Confusa y delirante entró en una incoherencia demencial. Empezó a reír a carcajadas. Se sintió ridícula, avergonzada, abatida, pero envuelta en una felicidad que no podía explicarse, aunque sabía lo improbable que era regresar y estaban solos en un mundo enloquecido.

-Estúpida, olvídalo. Estás en el mundo que deseas. Es la Tierra. No es una alucinación- gritó, incorporándose. Saltaba alrededor de extrañas figuras, formadas por las ramas de los árboles, como cúpulas y bóvedas gigantescas.

Tony la abrazó e impulsivamente la abofeteó para calmar su locura. Su demencia siguió aumentando y brincaba con más energía y rapidez. La somnolencia se fue apoderando de ella. Delirante cantó: "One of these nights", una memorable melodía del grupo "The eagles", con los ojos fijos en el cielo.


"Una De Estas Noches"


Qué enciende sus luces
La Luna Llena está llamando
La fiebre es alta
Y los susurros traviesos del viento
Y quejidos

Usted consiguió a sus demonios
Usted consiguió deseos
Bien, conseguí algunos mis el propios


Una de estas noches
Entre la oscuridad y la luz
El venir a la derecha detrás de usted
Jure que voy a encontrarle...
Una de estas noches
Una de estas noches
Puedo sentirlo
Puedo sentirlo
Una de estas noches
El venir a la derecha detrás de usted
Jure que voy ahora a encontrarle
Una de estas noches.

El firmamento era una división confusa. De aquél lado rojo y del otro grisáceo. Maya seguía tarareando la alucinante canción. Era como si esa melodía, susurra en su cabeza, dando vueltas y vueltas, feliz de encontrarse en tinieblas, hasta encontrarse con los fijos ojos que Tony la miraba. Allí quedó inmóvil, mirándolo perturbada. Luego se desvaneció. Él la tomó en sus brazos y comenzó a correr bajo un torbellino negruzco. Un vendaval venía hacia ellos. Tuvo la sensación de que aquella borrasca los desprendía de la superficie. Su mente recordó fugaz y transitoria el desprendimiento de la Luna. Desorientado, siguió adelante.


El firmamento era una división confusa. De aquél lado rojo y del otro grisáceo. Maya seguía tarareando la alucinante canción. Era como si esa melodía, susurra en su cabeza, dando vueltas y vueltas, feliz de encontrarse en tinieblas, hasta encontrarse con los fijos ojos que Tony la miraba. Allí quedó inmóvil, mirándolo perturbada. Luego se desvaneció. Él la tomó en sus brazos y comenzó a correr bajo un torbellino negruzco. Un vendaval venía hacia ellos. Tuvo la sensación de que aquella borrasca los desprendía de la superficie. Su mente recordó fugaz y transitoria el desprendimiento de la Luna. Desorientado, siguió adelante.

Estelas de polvo metálico pulverizadas caían sobre ellos, ágiles meteoros puntiagudos, lanzándose en picada. Siguió corriendo. No debía detenerse. Edell se lo advirtió. Avanzaba en un mundo que pronto llegaría a su fin. Miró con ojos suplicantes, algo que le diera la esperanza de terminar con este sufrimiento. Casi, instantemente, como si alguien hubiera escuchado sus pensamientos, divisó una luz centellante y enceguecedora. Era ella: Edell, la única mujer que habitaba es vulnerable tierra.

- Te dije que vendrían por ti. Aquí es imposible la felicidad. Edén está lejos de mí. Escoger si estás en el paraíso o en el infierno, sólo tú lo decides. Ahora estoy en el infierno, pero puedo redimirme y volver con él. Ya sabes el mayor secreto de la humanidad. Guarda el secreto, ni siquiera ella debe saberlo. Mi misión está cumplida. Dios, aún puede redimir mi pecado. Burlaste algunas tentaciones. Si logras vencer las otras, tendrás tiempo para regresar a tu dimensión espiritual. Aquí nunca tendrás alma. Sin amor, no hay esperanza.

Edell, se desvanecía y sus palabras sonaban signatarias y locuaces.

-¡Regresa por la ladera de Oregón, escala el muro de "Centauro" y escapa de tus temores que aparecerán, cuando menos lo esperes!. Una vez fuera de este lugar, encontrarás el camino para reencontrarte con los tuyos. Suerte, buen humano.

La figura se convirtió en fuego y se disipó, transmitiéndole su calor.

Fortificado por la ígnea llamarada de Edell a su piel, siguió corriendo a través del bosque y luego enfiló, a través de la espesura, dando la vuelta hacia el sendero de Oregón. Era un camino cubierto de arenilla blanca, piedras diminutas de diversas formas. La senda se prolongaba infinita. No lograba ver el final, ni menos el muro. Siguió avanzando y vio, tras los bejucos de grandes hojas, la pared que comenzaba a extenderse a ambos lados del sendero: era Centauro. Dos inmensas construcciones humanas de una antigua civilización, estaban escritas en una lengua arcaica y aquello se emplazaba como él imaginó.

Los juncos cubrían el lugar y sus fuerzas, volvían a quebrantarse con su esposa entre sus brazos.De nuevo el polvo metálico caía pulverizado. Ahora con mayor rapidez y furia, ágiles meteoros puntiagudos, lanzándose en picada como si fuera un tiro al blanco. Siguió corriendo. No debía detenerse. Edell se lo advirtió. Avanzaba en un mundo que pronto llegaría a su fin. Miró con ojos suplicantes, algo que le diera la esperanza de terminar con este sufrimiento. Casi, instantemente, como si alguien hubiera escuchado sus pensamientos, divisó una luz centellante y enceguecedora.

Edell, se desvanecía y sus palabras sonaban signatarias y locuaces.

-¡Regresa por la ladera de Oregón, escala el muro de "Centauro" y resiste a tus debilidades que aparecerán, cuando menos lo esperes. Una vez fuera de este lugar, encontrarás el camino para reencontrarte con los tuyos. Suerte, buen humano.

La figura se convirtió en fuego y se disipó, transmitiéndole su calor.

Fortificado por la ígnea llamarada de Edell a su piel, siguió corriendo a través del bosque y luego enfiló, a través de la espesura, dando la vuelta hacia el sendero de Oregón. Era un camino cubierto de arenilla blanca, piedras diminutas de diversas formas. La senda se prolongaba infinita. No lograba ver el final, ni menos el muro. Siguió avanzando y vio, tras los bejucos de grandes hojas, la pared que comenzaba a extenderse a ambos lados del sendero: era Centauro. Dos inmensas construcciones humanas de una antigua civilización, estaban escritas en una lengua arcaica y aquello se emplazaba como él imaginó.

Los juncos cubrían el lugar y sus fuerzas, volvían a quebrantarse con su esposa entre sus brazos. Su propia imagen se volvía esporádica, dilatada, intermitente. Estaba entre las dos dimensiones. Aquella en que vivimos momentos extremos, volviéndonos más indefensos. La luz y la oscuridad se entrecruzan, pareciera que el alma se divide en el gran dilema de la humanidad: la discordia entre el bien y el mal. Sólo el hombre de fe discierne, claramente. Se arrodilló y pidió llegar a su destino. Sus ropas estaban rasgadas y su rostro convertido en un desencajo aplopéjico. A lo lejos escuchó una dulce sonido.

- ¿Puede ayudarte a salir de este lugar una mujer tan débil como ella?- sotaneó la voz , acercándose hacia él.


Su corazón, pareció estallar cuando pudo ver con más claridad a un ser divino, una fémina encantadora. Embrujadora y sensual. Sus ojos azules, perfectos, reflejaban el mar cálido y apacible, la figura curvilínea era tallada en el cielo. Su largo pelo, color miel, llevaba un cintillo de flores blancas que cubrían un diminuto vestido, entretejido con amapolas y calas, cubriendo la más hermosa y exuberante piel, jamás vista y tocada.

-No tengas miedo. Te ayudaré a regresar a tu mundo- le dijo, extendiendo sus brazos.

Aquella tentación era más de lo que Tony, podía superar. Su sangre comenzó a hervir y dar vueltas como una borrasca que deja la mente a merced del pecado. Todo lo humano se transformó en animalesco. Soltó a Maya como si fuera un trasto inservible y sus manos las extendió firmes y seguras hacia ella. A punto de tocarlas.

-¡No!..es ella. La debilidad de nosotros, aparece disfrazada de muchas formas. ¡Aléjate! ¡Aléjate! Eran gemidos a los que Tony estaba inmune.


Maya, arrastrándose entre las piedrecillas no cesó para poder tocarlo. Sólo así dejaría de sucumbir frente a esa mujer. La única manera de salvarse ahora dependía de ella. Los segundos fueron interminables.

-Sí existes, Dios. No lo permitas-

En ese momento recobró su fortaleza, renació, resarciéndose de su agotamiento. La justicia existía en todos los mundos, así como la maldad y la tentación.. Alargó el brazo y su mano parecía desmembrase hasta alcanzar el tobillo de Tony, jalando con irritación, hacia atrás.

-Ven hacia mí- le gritó a Tony.

Maya se incorporó y con el vigor de un tigre la empujó hacia el umbral del otro mundo, donde son consumidas las almas del mal.

-Abrázame- suspiró el jefe de seguridad.

-Gracias, gracias - exclamó, mirando hacia algún lugar del infinito.

Caminaron por la bifurcación con la cual se desplegaba Oregón. Al final el muro descendía en altura y escalaron para llegar al sitio, indicado por Edell.

El águila, enclavada al borde de una vertiente los estaba esperando. Corrieron más y más, cuando comenzó a suceder otra vez. Bólidos de fuego, punzantes flechas de piedras carbonizadas y penetrantes trozos de metal se atolondraban hacia ellos. Una de ellas hirió la pierna de Tony, desgarrando el fémur. Maya, lo sostuvo y continuaron eludiendo la tormenta de revestida de escombros espaciales.

Ella colocó su huella digital en el detector y la puerta de la nave se abrió. Allí encontraron el cuerpo sin vida de Tayron Clerk, cubierto con una luz que separaba toda infelicidad de él. Increíblemente sonreía. En un mundo paralelo era feliz.

Maya asumió el control de la nave, despegando hacia la tercera dimensión. Formas y luces multicolores no le permitía ver más allá. Sin embargo un buen presentimiento le auguraba el camino correcto. Apretó el acelerador y la nave se deslizó a través de un viaje hacia la luz. La misma que sorteó para encontrarse con Tony.

La pantalla, proyectó intermitente: "Base Lunar Alpha". En la lejanía que retumbaban lejanos ruidos, comenzó a despertar. Helena gritó:

-¡Esperen, está viva!- ordenó retirar el cuerpo de la morgue.

-¡Es un milagro!- vociferó Spencer.

El commolock de Helena se prendió. Sandra asombrada la alertó:

-¡Helena, Helena. El águila veinticuatro donde viajaban Tony y Tayron se acerca hacia la Base. ¡Es increíble!

-Está herido- dijo Maya muy despacio. Vayan por él.

En seguida se activó el control manual para que la nave aterrizara en la ZONA DE EMERGENCIAS. Tony fue rescatado, pero inexplicablemente Tayron era un montón de huesos carbonizados. Descontaminaron el águila y la sellaron herméticamente para un estudio más minucioso. Los Clerk, fueron enterrados en las catacumbas, donde se construía un pequeño cementerio.

Veinte puntadas fue el resultado de la intervención que recibió Tony. Maya de pie le sonrió y se acercó para besarlo. Una pequeña manita se interpuso entre ellos y les dijo:

-Mentor, adivinó que regresarían y encontré esto en la basura nuclear...-suspiró Antonia. Era el diario de Tania Clerk.


Sandra, tomó la mano de la niña, ante la estupefacción de todos y la sacó del cuarto.

No hubo palabras, ni gestos. Maya, regresó de la muerte para seguir una vida juntos. Ninguna explicación racional podía darse por el momento. Lo único entendible, pensó Helena es que Antonia recibirá una buena reprimenda cuando sus padres se recuperen.


Copyright (c) 2005. Reprinted with permission.
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Database last modified in 2018.

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